Demanda de compensación
económica.
Sra. Jueza de
Familia: ........................., DNI Nº ..............., estado civil
divorciada, argentina, de 55 años de edad, con domicilio real en calle
................ Nº .... de la ciudad de San Luis, y constituyéndolo a los
efectos legales en calle ........................ Nº ....., de la ciudad de San
Luis, ante S.S. comparece respetuosamente y dice:
Competencia. Que en virtud de lo
normado por el art. 719 del CCyC de la Nación, siendo su último domicilio
conyugal en calle ........................ Nº ..... de Barrio ............,
Sección .... de la ciudad de San Luis, este juzgado resulta
competente para entender en la presente demanda de reclamación de compensación
económica fundada en
los términos del art. 441 del CCyC de la Nación. Antecedentes. Que con fecha primero de setiembre de dos mil
quince, la jueza de Familia de la ciudad de San Luis, dictó sentencia número
..............., por la cual se hizo lugar a la demanda de divorcio interpuesto
por la actora y su ex cónyuge, declarando disuelta la unión matrimonial que los
vinculara desde el siete de agosto de mil novecientos ochenta y seis. Que
dentro del plazo estipulado por el art. 442 última parte del CCyC de la Nación,
interpone formal demanda en contra de su ex cónyuge el Sr.
.............................., DNI Nº ....................., con domicilio en
calle ................... Nº .... de la ciudad de San Luis, de profesión
contador público, requiriendo la estipulación a su favor de la suma de
quinientos mil pesos ($ 500.000), en concepto de compensación económica,
solicitando que aquélla sea abonada de manera íntegra en un solo pago, todo
ello en base a los hechos y el derecho que a continuación expone. Objeto. Que al momento de contraer
matrimonio (07/08/1986), la actora se desempeñaba como médica en el Hospital
........................... de la ciudad de …., y se encontraba realizando la
residencia en cardiología en el mismo nosocomio. Además, realizaba guardias
médicas durante los fines de semana en el Sanatorio .....................
de la ciudad de Córdoba, percibiendo por ambos trabajos una remuneración que le
permitían
sustentarse holgadamente. La accionante era propietaria de un departamento de
tres ambientes ubicado en la
calle ...................... Nº .... de la ciudad de Córdoba, vivienda que
recibió como herencia de un tío fallecido,
y en la que habitaba primero sola y luego de contraer matrimonio se constituyó
en la sede del hogar conyugal.
Posteriormente procedí a la venta del departamento. Que su ex cónyuge, al
momento de contraer matrimonio, trabajaba en un estudio contable, realizando
tareas administrativas, percibiendo un salario mensual similar al de la actora.
Y frente a una oferta laboral para mi ex cónyuge, nos radicamos en la ciudad de
……..
Que el diez de mayo de 1988, nació el primer hijo del matrimonio, resolviendo
éstos de común acuerdo
que la esposa dejaría por un tiempo sus trabajos de médica, para dedicarse al
cuidado de su hijo, y su esposo
sería en consecuencia el encargado del aporte económico para el sostén
familiar. En el año 1989, frente a los problemas económicos que el país
atravesaba, y a pesar de que el ingreso del señor ................ se veía
reducido por la constante inflación, mi cónyuge comenzó la carrera de contador público
en la Universidad de ……, pues quien era su jefe en aquel momento, le había
comunicado la intención de ir retirándose del trabajo poco a poco y de
traspasarle su cartera de clientes, para lo cual el demandado debía estar
titulado y a pesar de las premuras económicas que la familia atravesaba, con el
fin de mejorar las posibilidades de crecimiento laboral del esposo, lo que
redundaría en un mejoramiento económico familiar, ambos cónyuges estuvieron de
acuerdo con que aquella decisión era lo mejor para el bienestar familiar. En
pos de ayudar a mi esposo con los estudios, retomé las guardias médicas durante
los fines de semana en diferentes hospitales a los que era convocada
(........................, Centro de Salud ................, etc.), y durante
los días de la semana, en el horario de la siesta, dictaba clases particulares
en mi domicilio a estudiantes de
medicina. Así, la actora dedicaba su día a la crianza de su pequeño hijo, a las
tareas del hogar y a los trabajos
mencionados precedentemente. En el año 1995, finalmente mi cónyuge obtiene el
título de contador público, y un año después abre su propio estudio contable,
absorbiendo casi en su totalidad la cartera de clientes de su ex patrón,
mejorando con ello los ingresos mensuales. Ante ello, decidimos asumir un
crédito hipotecario y mudarnos a una casa
en Barrio "..................", instalando el señor
...................... su estudio contable en un departamento que fue
alquilado al efecto. En el año 1996, nacen sus dos hijos mellizos, por lo que
debí dejar de trabajar en las guardias médicas, para quedarme en el hogar y
atender a los pequeños bebés. No obstante, como el matrimonio se encontraba
abonando el crédito hipotecario, tenía un hijo escolarizado y dos pequeños
recién nacidos, mientras el hijo
mayor concurría a la escuela y mi madre colaboraba con el cuidado de los
mellizos, volví a retomar el
dictando de clases particulares en mi domicilio, tanto a estudiantes de
medicina como de nivel primario y
secundario. Todo ello, permitió que el señor ......................, se
dedicara de lleno a la labor profesional en su estudio
contable, aumentando poco a poco su cartera de clientes. En el año 2005, la
madre del accionado, sufre un ACV, quedando parapléjica del lado derecho de su
cuerpo, y al no tener otro familiar que pudiera hacerse cargo de ella, se
trasladó a vivir con el matrimonio. Me encargué de brindarle los cuidados y
atenciones que requería por su precario estado de salud, lo que hizo que tuviera
que dejar de dictar clases en mi domicilio, para ocuparme además del cuidado de
mis hijos, del de mi suegra enferma (lo que hice hasta el veinte de marzo de
2010, fecha en la que falleció). Mis conocimientos médicos le sirvieron para
brindarle los cuidados que su delicado estado de salud y edad avanzada (70
años) requerían. A partir de ese momento, mi esposo se convirtió en el
aportante exclusivo en la economía familiar, quien ya con diez años de
ejercicio de la profesión contaba con un ingreso mensual que alcanzaba para
cubrir las
necesidades familiares y vivir holgadamente. Éste era el reparto de roles que
la pareja había consensuado, en razón de las circunstancias familiares por las
que atravesaron a lo largo de su matrimonio. En el año 2014, decidimos
separarnos e iniciamos en el año dos mil quince los trámites de divorcio
vincular. Tal como surge de los autos "..................... -
......................... - Divorcio", los hijos —todos mayores
de edad—, no conviven con sus padres, y acordamos que la vivienda sede del
hogar conyugal se me atribuya
en propiedad, pero como aquélla resultaba de costosa manutención, la coloqué en
alquiler y me trasladé a un
departamento que alquilé. De todo lo relatado surge de manera palmaria que me
he dedicado, durante el matrimonio a las tareas del cuidado de su hogar, mis
hijos y mi ex suegra, alternando ello con la enseñanza en mi domicilio
particular y guardias médicas en horarios variables, cada vez que la situación
económica familiar lo exigía, dejando de lado mi profesión de médica, ello en
pos de sustentar el proyecto de vida en común que me unía con mi ex
cónyuge. Que al momento de contraer matrimonio, me encontraba realizando la
residencia en cardiología contando
con dos trabajos en diferentes instituciones de salud, mientras que mi marido,
recién obtuvo un diploma
universitario nueve años después de contraído el vínculo matrimonial. Que los
ingresos durante el matrimonio, si bien fueron variables, permitieron a la
familia, sobre todo a partir de que mi cónyuge abrió su estudio contable, vivir
holgadamente. Que luego del divorcio, cuento con cincuenta y cinco años de
edad, con grandes dificultades para obtener por mí misma ingresos que me
permitan mantener el nivel de vida del que gocé durante el matrimonio,
recurriendo para ello al dictado de clases a alumnos de nivel primario, y al
cuidado de ancianos o de niños,
pues la posibilidad de insertarme en el mercado laboral ejerciendo como médica
cardióloga resulta
totalmente nula, no sólo por encontrarme próxima a cumplir la edad que la ley
prevé para acogerme al
beneficio jubilatorio, sino porque desde el nacimiento de mi primer hijo (1988)
y por todo el tiempo que
duró mi matrimonio no tuve la posibilidad de continuar con mi capacitación
profesional.
Los ingresos con los que actualmente cuento para mi sustento están constituidos
por el monto que percibo
en concepto de alquiler de la vivienda ubicada en Barrio
".....................", que me fuera atribuida en propiedad
en la sentencia de divorcio, que asciende a la suma de cuatro mil quinientos
pesos mensuales; lo que obtengo
en concepto del dictado de clases particulares a estudiantes primarios que
ronda los tres mil pesos mensuales;
realizando además tareas de cuidados de niños y de ancianos para aumentar mis
emolumentos.
Mi ex cónyuge, por el contrario, posee ingresos mensuales elevados los que
obtiene con el ejercicio de su
profesión liberal, y que mientras nos encontrábamos unidos en matrimonio
ascendían aproximadamente a
los cuarenta mil pesos mensuales. Que todo ello, ocasiona un desequilibrio
patrimonial entre los ex cónyuges que tiene su origen en el divorcio vincular,
pues si se analizan las situaciones patrimoniales de los ahora ex cónyuges al
momento de contraer matrimonio comparándola con la situación de cada uno de
ellos luego del divorcio, surge de manera indubitable la desigualdad económica
que se ha producido. Luego al revisar la distribución de roles que tuvieron los
esposos durante la vida en común, se encuentra el fundamento del crecimiento profesional
y económico del esposo y el correlativo estancamiento profesional y económico
de la cónyuge. Que los principios de la solidaridad familiar que sustentan el
espíritu de nuestra legislación civil y orientan la aplicación de las normas,
exigen que este desequilibrio sea reparado, teniendo en cuenta las pautas de interpretación
fijadas por el art. 442 del CCyC, y en consecuencia se ordene la fijación de
una compensación económica a favor de la compareciente por la suma de
quinientos mil pesos ($ 500.000); suma que se considera suficiente para que la
accionante pueda superar la situación desfavorable respecto a la de su ex cónyuge,
y que a mi parte, le generó la ruptura. Solicito que dicha suma sea abonada de
manera íntegra en un solo pago. OFRECE PRUEBAS……… SERA JUSTICIA.
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